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El primer 4x4 de la marca, perfecto tanto para los caminos más accidentados como para vivir la aventura diaria en la jungla urbana, en primera clase.
Sus bazas son su línea, su configuración interior de hasta siete plazas (5+2), sus cuidados acabados interiores, su tracción 4x4 con selector de modo, así como sus altas prestaciones y su buen balance ambiental, gracias a un propulsor diésel HDi con filtro de partículas.
El par generoso de su motor diésel HDi, dotado de FAP, es una ventaja frente a sus rivales, mientras que su comportamiento rutero, preciso y dinámico, está asociado a un nivel de confort que cumple perfectamente las exigencias de la marca. A estas prestaciones se añade la polivalencia que aporta la tracción 4x4 con selector de modo, que permite pasar de un vehículo fácilmente manejable en ciudad a uno particularmente seguro y eficaz sobre carreteras sinuosas. Por último, los equipamientos de seguridad de alto nivel de los que dispone el Citroën C-Crosser permiten a sus pasajeros viajar con total tranquilidad.
Un motor diésel brillante y respetuoso con el medioambiente El Citroën C-Crosser se distingue de sus rivales por el brío de su motor diésel 2.2 HDi 160, equipado con un filtro de partículas (FAP), se trata de una versión monoturbo de geometría variable, desarrollada para ofrecer un máximo de par desde los más bajos regímenes de giro (380 Nm a 2.000 rpm), lo que contribuye, en gran medida, al agrado de conducción. Con una cilindrada de 2,2 l, está asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades, que permite explotar al máximo sus cualidades.
Para preservar el medio ambiente, este motor está equipado con un filtro de partículas (FAP) de última generación. Sus niveles de consumo y emisiones de CO2 (191 g/km y 7,2 l/100 km, con llanta de 16 pulgadas, y 194 g/km y 7,3 l/100 km, en 18 pulgadas) son relativamente modestos si tenemos en cuenta sus prestaciones y su par motor.
Por último, el confort de los pasajeros se ha tenido muy en cuenta. Se han limitado las vibraciones, gracias a los calzos hidráulicos utilizados para la fijación del motor, que, por su parte, cuenta con dos árboles de equilibrado. Además, los ingenieros de CITROËN han revisado el aislamiento acústico del compartimiento motor, con el fin de asegurar a un confort óptimo.
Estabilidad irreprochableLa unión al suelo del Citroën C-Crosser combina confort y eficacia, las sensaciones que transmite la dirección han sido optimizadas gracias al trabajo realizado sobre los neumáticos y la bomba asociada así como por la adopción de un refuerzo bajo el túnel, que permite mejorar la rigidez. Estas mejoras permiten al Citroën C-Crosser disponer de una dirección asistida precisa y fácil de manejar, que combina eficacia y agrado de utilización.
Frenado perfectoGracias al trabajo de desarrollo realizado sobre el sistema de frenado, el C-Citroën Crosser se sitúa al mejor nivel de su categoría con un mordiente, una eficacia y una dosificación destacables.
Este resultado se ha logrado gracias a la adopción de pinzas de doble pistón, en el eje delantero, combinadas con discos ventilados de 294 mm de diámetro y de 24 mm de espesor, mientras que en el trasero, los discos tienen un diámetro de 302 mm. Un sistema ABS con repartidor electrónico de frenada (REF) completa este dispositivo.
Tracción 4x4 inteligente
El generoso par que proporciona el motor diésel HDi del Citroën C-Crosser se reparte electrónicamente entre las ruedas delanteras y traseras, para asegurar una estabilidad y una motricidad óptimas, en función de las condiciones de adherencia. Éstas se miden, principalmente, por la velocidad del vehículo, la diferencia de velocidad de giro entre ambos ejes y el hundimiento del pedal del acelerador.
Una caja de transferencia, implantada a la salida de la caja de cambios, envía el par motor hacia el eje trasero, a través de un árbol de transmisión longitudinal. Antes del puente trasero, un embrague controlado electrónicamente asegura la transmisión de una parte del par sobre las ruedas traseras.
Este dispositivo permite beneficiarse de las ventajas de las 4 ruedas motrices, en términos de estabilidad y de motricidad, desde el momento en que se hace necesario, limitando, al mismo tiempo, el consumo, en la medida en la que sólo se transmite el par preciso a las ruedas traseras.
Por otra parte, para ofrecer una seguridad máxima, el control de la transmisión está unido al ESP (Electronic Stability Program), que es desconectable, y al sistema antipatinamiento ASR, con el fin de optimizar su funcionamiento. Estos dispositivos son de serie en todos los niveles de acabado.
Tracción 4x4 para todas las necesidades
El Citroën C-Crosser ofrece la posibilidad al conductor de escoger entre tres modos de transmisión, según las condiciones del firme y su deseo de control sobre la mecánica. Puede ir en dos ruedas motrices (2WD), cuatro ruedas motrices (4WD), o modo “lock”. Un mando situado tras la palanca de cambios permite seleccionar estos modos y una imagen en el cuadro de instrumentos recuerda en cuál de ellos se está circulando.
Modo 2WD: esta selección está pensada para circular sobre asfalto en buenas condiciones, sin riesgo alguno de pérdida de adherencia. Permite un consumo de carburante mínimo y favorece la maniobrabilidad del vehículo.
Modo 4WD: es el modo más recomendable, cuando las condiciones no son óptimas, porque reparte la tracción a ambos ejes de forma automática, de forma que el tren delantero recibe un mayor porcentaje del par motor. Esta relación cambia automáticamente, gracias a un calculador cuando el tren trasero lo necesita, lo que asegura un óptimo comportamiento en carretera, sin aumentar el consumo.
Modo LOCK: se recomienda para casos de mala adherencia al firme, como en nieve, arena o barro. En este caso, la electrónica se encarga de mandar alrededor de 1,5 veces más par al eje trasero que en el modo 4WD.
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